lunes, 24 de diciembre de 2018

viernes, 14 de diciembre de 2018

CAPÍTULO 3

Los coches comienzan a cruzar la entrada del pequeño pueblo. Los tres Audi A8;Evidentemente no pasan desapercibidos. En el primero van mis padres con el chófer y su "gorila-guardaespaldas", en el segundo vamos mis hermana y yo, con la misma estructura de protección; y en el último mi hermano con su esposa, chófer y guardaespaldas. Todavía me hace gracia eso de "guardaespaldas". En realidad son deidades, nacidas para protegernos de todos los males que nos acechan.

Recorremos las calles del pequeño pueblo ante la atenta y sombrosa mirada de los pocos vecinos que, desde sus ventanas, observan con curiosidad y recelo a esos extraños que vienen a perturbar la tranquilidad de este paraíso oculto.
-No les gustamos- le digo a mi hermana, que está sentada a mi lado
-No. Simplemente nos tienen miedo- responde sin mirarme- tienen miedo a lo que desconocido.

Los coches frenan mientras que las gigantescas puertas del "Palacio la Cova" se abren.
Durante años estuvo cerrada. 7 años abandonada, desde lo que ocurrió con mi hermanan mayor en la noche de San Juan. Se dejó ver por un humano, coqueteo con él, incumpliendo todas las normas existentes en nuestro mundo. 
Cuando mi padre lo descubrió hizo que desapareciera; y a los humanos les aplicó un hechizo del sueño, para que no se despertaran hasta la mañana siguiente; Con todo lo que habían bebido, lo más probable es que pensaran que era producto de su imaginación.
Tras eso, mis padres decidieron marcharse a toda prisa y no volver. Hasta hoy. 
Los coches comienzan a avanzar hacia la puerta de la casa. Al salir observo que todo está igual, pero de un modo distinto han vuelto a restaurar el palacio y lo han modernizado, adaptándolo al nuevo siglo.
La puerta de la casa se abren y salen todas las personas del servicio. El ama de llaves, 4 doncellas, 5 cocineras, 5 limpiadoras y 3 chóferes; creo que no se me olvida nadie. Todos ellos son humanos pero se que les han hecho alguna clase de encantamiento que, en el momento que ponen un pie fuera de la propiedad, se olvidarán de cualquier cosa fuera de lo común que ocurra en la casa.Sus recuerdos son predispuestos, para que solo recuerdan lo que nosotros queramos.

Esta noche es la hoguera y como cada tarde iremos al campo a recoger viejas hierbas curativas, con las cuales mi madre hará remedios para todo el año.

Ya cambiada de ropa y aseada, decido salir a pasear por los alrededores de la casa. Está cerrada con vallas para protegernos del exterior. La casa está cercada, también, por un río caudaloso llamado "Rio Antonio" Me encanta su sonido, su tranquilidad abrumadora. 



-Me muero por que llegue esta noche- escucho una voz divertida, con un toque sexy, a mi espalda. No puedo evitar poner los ojos en blanco-Alanna, en serio tienes que ser un poco más desinhibida , relajada...
-Creo, hermanita, que tu tienes la suficiente diversión por las dos. Y si no te importa me gusta este lugar, intenta comportarte, para variar-le contesto. Pone una mueca en su rostro-Eileen, lo digo en serio, no quiero volver a tener que marcharnos a toda prisa por tus niñerías. Sabes que no podemos acercarnos esta noche a los humanos, no nos pueden ver. 

-Vale, vale, lo he entendido, aguafiestas.Debo portarme "bien"; ¿No se supone que yo, siendo la mayor, debería ser la aburrida?- se acerca a mí y me da un abrazo-Hermanita, ¡vive un poco!- se da la vuelta y se marcha dejándome inmersa  en mis pensamientos

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sábado, 1 de diciembre de 2018

CAPÍTULO 2




Camino, alejándome del avión que me ha traído aquí. Como siempre, mis padres se han empeñado en utilizar el avión familiar para tener el contacto mínimo indispensable con el resto de los mortales; según mi madre, son criaturas infames con miedos y locuras , los cuales no saben como comportarse. No. Mi madre no es una mujer fácil de soportar.
Los coches nos esperan para llevarnos a la casa. Pero como siempre debemos evitar el contacto con el mayor número de humanos posible, al margen de la obsesión malsana de mi madre por la protección, vernos, suele causar un gran revuelo , no somos muy comunes, a penas nos parecemos al asturiano común, somos más bien nórdicos, aunque siempre hemos sido de aquí desde hace siglos hemos sido de este lugar. Y no, no somos criaturas de la noche, ni eso que llaman fantasma, ni siquiera somos simples humanos, somos lo que algunos llaman dioses; somos hadas, arraigadas a esta tierra que nos ha visto crecer, siglo tras siglo; tierra que se evapora  tras las chimeneas de humo de esas grandes edificaciones creadas por el hombre. Aunque en muchas ocasiones he rogado para ser alguien corriente, pero no somos así.
Hace siglos mis antepasados convivían con los humanos con total libertad. Viviendo todos en paz , los humanos ...egoístas y codiciosos quisieron más. Nos robaron a "nuestros" hijos, nos arrebataron nuestro oro y todo para conseguir el poder que según ellos, merecían; confinando a toda criatura divina a mera leyenda mitológica. Ahora yo... nosotras...las Xanas, las Sirenas de este lugar, las hadas del agua, las diosas del agua viva, hemos quedado relegadas a simples criaturas ladronas de niños, cambiando, según ellos, sus hijos por los nuestros, meras espectadoras de supuestas infidelidades que nosotras proyectamos o incluso serpientes peligrosas que juzgan el valor para que algún "caballero andante", nos salve.
Según los humanos, somos criaturas inútiles que su única labor es cantar, tejer y cepillarse el pelo. Realmente resulta muy curioso, cuando gran parte de las familias reales europeas son descendientes de alguna criatura divina. Pero hoy eso sería impensable.. Lo humano no debe juntarse jamás; Desde lo ocurrido con la familia Miranda (ver entrada" Las Xanas y el apellido Miranda") Desde entonces los humanos y los dioses permanecen separados cada uno en su lugar, Pues una unión física o emocional podría desatar una catástrofe. 
Los coches circulan varios kilómetros acercándose a nuestra casa en Quirós. El pueblo se llama San Antonio, Ahora se llama así, antaño tenía un nombre totalmente distinto. Es un lugar donde las tradiciones continúan muy impregnadas en cada trozo de prado, en cada árbol, en el río caudaloso que rodea al pequeño lugar. Esta noche es San Juan, nuestra fiesta, donde nuestra fuerza parece, de nuevo, florecer como antaño. Y donde esa gran linea que separa lo mortal de lo divino parece desvanecerse. 

martes, 27 de noviembre de 2018

PORTADA




LAS XANAS Y EL APELLIDO MIRANDA

En su obra Armas y linajes de Asturias y antigüedades del Principado, refiere cómo el fundador de la casa de Miranda casó con ” una doncella encantada, en demasía hermosa, y en ciertos días del año se tornaba sierpe, en la cual tuvo un hijo y una hija, y al cabo de algún tiempo supo él cómo tornaba sierpe, y aguardóla y ella por entender que él la había visto en aquella figura, tomó los hijos debajo de los brazos y fuyó y pasando un río acaeció que se le cayó la hija, la cual casó con aquél do vienen los del linaje de Miranda”. Esta leyenda asturiana entronca con la leyenda francesa del hada Melusina y el señor de Lusignan, compilada por Jean d’Arras en el Roman de Melusine, en la segunda mitad del siglo XIV, en el que Melusina imponía a su marido la condición de no ser vista durante el cual recuperaba su aspecto de serpiente. Pero un día su marido incumple la norma y Melusina se transforma en serpiente alada, mientras que su esposo se retira a un yermo. Según esta leyenda, diversas casas nobles de Francia estarían emparentadas con su linaje. La leyenda melusiniana tuvo amplia difusión en el norte de la península Ibérica a lo largo de la Edad Media, en la que linajes nobiliarios como el de los señores de Vizcaya- según relato del conde de Barcelós en el siglo XIV- se creyeron engendrados a partir de mujeres acuáticas.
Y también durante siglos se creyó que la familia de los Mariños, oriunda de la isla de Lobería ( La Coruña ), fue engendrada por un marino gallego que pescó una sirena con la que tuvo descendientes que durante generaciones se revelaron como grandes marinos y buenos nadadores.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

CAPÍTULO 1





22 de junio del 2018


Estas carreteras me vuelven loco- pienso mientras conduzco a través de las estrechas carreteras que rodean el hermoso pueblo de San Antonio. Mi familia tiene una casa aquí, donde nos reunimos todos los años, en verano.
Entre unos y otros nos juntamos más de 10 personas. La casa es bastante grande, lo que ayuda a no acabar matándonos. Acabo de finalizar el máster en derecho penal y en menos de un mes comenzaré a trabajar en el bufete de abogados de la familia; Allí trabajan mi padre, como abogado de derecho de familia; mi tío, como abogado laboralista, su mujer, está especializada en derecho civil y derecho penal y mi hermana mayor que, como mi padre, trabaja en "familia". Es todo muy familiar y bastante grande. Teniendo en cuenta la competencia que existe en una ciudad como Madrid, le va bastante bien. Soy el segundo de tres hermanos, mi hermana mayor, Amelia, y mi hermano más pequeño, de 15 años, Adrián.

Casi estoy llegando al pueblo, cuando siento en móvil sonar. Contesto con el manos libres.
-¡Diga!
-Hola cariño- sonrío nada más escuchar su voz. Ana, mi novia desde hace un par de años y mi prometida desde hace poco más de un mes. La boda será el próximo verano.
-¡Hola preciosa!, ¿Cómo estás?- Le pregunto.
-Eso debería preguntártelo yo. Tú eres quien ha conducido más de 400 km; espero que hayas parado a descansar- Me dice con falsa recriminación.
Sonrío, no lo puedo evitar.
-Sí, "mamá", he hecho las paradas reglamentarias- ella sonríe. Conocí a Ana en la universidad. Ella estudiaba psicología; Ahora trabaja en un colegio como psicóloga.
Como muchas otras parejas, no fue nada particularmente romántico ni excepcional. Teníamos amigos en común y nos presentaron. Pasamos de conocidos a amigos y de amigos a novios.

Tras llegar a la casa aparco el coche detrás de el de mi madre. Para variar, ella a sido de las primeras en llegar; recogió a mi abuela y a mi tía, en casa de esta, en Oviedo. Mi abuela vive con mi tía, Beatriz, desde hace algunos años; desde que mi abuelo falleció.

Al salir del coche, cierro los ojos y respiro profundamente; este olor a tierra, agua, "prao"...
Tras unos minutos que parecen horas, entro en la casa y las saludo, Mi abuela y mi madre están sentadas en el porche de atrás, mientras que mi tía está haciendo frixuelos. Le encanta cocinar. Se pasa horas en la cocina, no entiendo como no se cansa teniendo en cuenta que es cocinera en un restaurante.

-¡Por fín llegas, hijo!- exclama mi abuela mientras me siento a su lado bebiendo a cerveza que acabo de coger de la nevera.
-Salí más tarde de casa. Tuve que ir a ver a papá para llevarle unos papeles que dejó en casa-le contesto. Conversamos un buen rato, comiendo los buenísimos a frixuelos de mi tía.
-Alex ¿Te vas a quedar para la cena?- me pregunta mi abuela
-No, "yaya", he quedado para cenar con los colegas, después saldremos por ahí-mi madre, sentada al otro lado de la mesa, pone los ojos en blanco.
-Te recuerdo que mañana llegan los demás y vamos a comer todos, a las 10:00 de la mañana pondré ka aspiradora
-¿a las 10 de la mañana?, ¡pero si es muy pronto!- exclamo indignado.
-Pues te aguantas. Si sales de fiesta es tu problema. Hay que limpiar la casa y no vamos a esperar a que "usted" decida levantarse, además, tienes que ir a comprar el pan-Suelto un bufido bastante desagradable. Mi madre me mira con fingido enfado mientras mi tía y mi abuela se ríen-¡ es lo que hay!, ya sabes lo que dice el refrán " Quien va de romería, se arrepiente al otro día"
-Ja, ja, que graciosa- le digo poniendo morritos infantiles. Siempre fastidiando, pienso para mi mientras bebo un sorbo de mi cerveza y miro a las tres mueres que se ríen a mi costa.

Son las 20:17 minutos. He quedado con mis amigos en un restaurante en el pueblo vecino. Solo seremos Carlos, Sergio y yo. Fernando ya no vive aquí. Se marchó a trabajar a Valencia. Es camarero en un bar de allí.
Carlos trabaja en una residencia de ancianos en Pola de Lena y Sergio es mecánico en un taller en Mieres.

Cenamos entre risas, mientras conversamos recordando viejos tiempos. Tras la cena nos vamos de fiesta a disfrutar de la hoguera de San Juan. Mientras observamos las llamas arder no puedo evitar pensar en aquella noche años atrás. Sé que estaba muy borroso, y que aquella visión que tuve, fue solo una imaginación, pero, todavía hoy se siente tan real como las llamas que revolotean delante de mí. Tan brillantes y misteriosas como ese fantasma que me lleva rondando tantos años

martes, 6 de noviembre de 2018

EL BOSQUE


"Qué bellos, sombríos y melancólicos bosques,
pero promesas he de cumplir,
y tengo un largo camino que andar , antes de dormir"
Robert Frost